En el curso 2025-2026 estrenamos en el colegio la asignatura de Taller de Lenguas en 1º de ESO, una asignatura comodín encaminada a reforzar las competencias lingüísticas. Para ello, desdoblamos al grupo durante dos trimestres, alternando el enfoque: mientras uno de ellos trabajaba sobre el lenguaje académico (resúmenes, esquemas, mapas mentales, etc.), el otro -el que yo tenía- se enfocó en el uso de la lengua con finalidad artística: improvisación, teatro, expresión oral, dicción, etc. Como última actividad de uno de estos grupos, usé los juegos de rol como práctica de la expresión oral. Veamos cómo.
Para esta dinámica hemos usado alrededor de 3 semanas, de dos sesiones cada una: unas 6-7 sesiones de 55' en total. Se explicó en qué consistiría la actividad, qué es un juego de rol y en qué consiste. Nadie del alumnado de este desdoblamiento había jugado a rol nunca, pero algo les sonaba. Decidí usar el sistema de D&D para esta actividad ya que, aunque no creo que sea el mejor sistema para empezar, el fenómeno Stranger Things le ha dado un espaldarazo muy fuerte a los juegos de rol y los han hecho algo más popular y menos "friki". Así pues, dedicamos una sesión a ver parte de una partida de rol colgada en internet, protagonizada por algunas personas famosas, para que vieran a qué se enfrentaban. También se hizo una pequeña demostración con un grupo de voluntarios donde yo hice de director de juego y 5 personas llevaron a unos personajes pregenerados.
Con toda esta información previa (más la que pudieran buscar por su cuenta), hicimos tres mesas de juego con un director/a y tres/cuatro jugadores. A los directores se les proporcionó una aventura muy sencilla (La cámara olvidada, un módulo de Dungeons & Dragons proveniente de la entrega #2 del coleccionable de quiosco), y se hizo un resumen rápido de reglas para poder solucionar las principales dudas, pero dando prioridad al despliegue de las narrativas. Luego la experiencia demostró que los directores se apañaron para aplicar las reglas como pudieron pero dando más importancia a la gestión de conflictos de forma narrada.
Durante las sesiones, la observación mostró que la implicación de todo el grupo fue muy buena. En general, todos participaron y l@s directora/es se esforzaron por mantener un equilibrio entre dar respuesta a las interacciones con l@s jugadora/es y el querer continuar y desarrollar la historia del módulo que habían recibido. Al final, uno de los grupos pudo completar la historia, y con el resto pasó lo que suele pasar: que las decisiones del grupo impidieron llegar al final por cuestiones de tiempo.
Evidentemente, jugar a rol en Taller de Lenguas conlleva tener que enfocar el juego desde una perspectiva pragmática, es decir, que nos sirva para evaluar de alguna forma. En esto es en lo que más ha flaqueado esta actividad, ya que, si bien he puesto una nota de acuerdo con mis anotaciones, observación del grupo y una rúbrica, considero que los objetivos que persigue la actividad son demasiado abstractos como para poder quedar bien reflejados en una evaluación muy concreta.
Ahora viene lo más interesante. En la autoevaluación de esos 14 alumnos salieron puntos a destacar muy buenos. Todos valoraron con un 9 o un 10 la actividad. Todos afirmaron que les gustaría continuar jugando durante los patios. Todos valoraron muy bien la labor de los directores de juego. Preguntados por cómo creen que esta actividad puede ser relevante para sus competencias lingüísticas, afirmaron que "te ayuda a expresarte mejor al meterte en otro personaje", "tienes que comunicarte con el equipo para tomar decisiones", "para hablar más fluidamente", "te ayuda a explicar mejor", "todo el mundo habla y tienes que expresarte para conseguir cosas", "hay que participar y hablar bastante", "hay que explicarse bien", "me ha ayudado a mejorar mi lenguaje".
Hay muchas otras bondades del juego de rol (cooperación, interpretación, potenciación de la empatía, creatividad, capacidad de improvisación, uso de diferentes registros -todo ello, sin contar lo relacionado con las mecánicas y su relación con competencias matemáticas) que quedaron implícitas, pero que no he podido evaluar. Mi valoración final es que se ha tratado de una experiencia muy positiva, pero que sin embargo no la he sabido enfocar desde el punto de vista más académico-práctico. Alguien podría decirme que simplemente jugamos y ya está, no hubo aprendizaje. Mi respuesta sería que sí los hubo, aunque fueron tal vez demasiado implícitos o abstractos como para poderlos valorar numéricamente.
No sé qué enfoque podría darle para poder justificar mejor esta actividad de forma burocrática. ¿Alguna sugerencia, idea, experiencia previa? Os lo agradecería.
Enlace para mí mismo: [Repositorio de ayudas para jugadores nuevos en D&D]




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